 | LAS AFLICCIONES DEL CREYENTE. Como podría estar uno de nosotros hoy en día, sintiéndose solo, abatido y a la verdad uno muchas veces se cuestiona y se pregunta y le pregunta al Señor ¿Por qué tengo que vivir esta situación tan difícil? |
2ª Co. 1: 3- 11
La Reina Valera 60 dice como titulo: Las aflicciones de Pablo
3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 5Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. 6Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. 7Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.
8Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. 9Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; 10el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte; 11cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos.
Es el apóstol Pablo quien escribe esta epístola a los corintios, una de las iglesia fundadas por el, en su segundo viaje misionero. Pablo era el predicador del momento, en aquellos años, es Pablo quien recibe un llamado claro de parte de Jesucristo a ser el apóstol a los gentiles, cuando este se encontraba persiguiendo a la iglesia del Señor creyendo que le hacía un favor a Dios, matando a los hermanos, a los cristianos de aquel tiempo, hasta que un día de camino a Damasco, tuvo un encuentro con el Señor, el venía tras los pasos de los creyentes de Jesucristo, aleluya, cuando papá, le sale al encuentro, y lo tira del caballo, de bruces al suelo...y oye una voz desde el cielo en medio de un resplandor de gloria: Saulo, Saulo ¿Por qué me persigues?, Señor, Señor ¿Quién eres? Pregunto temeroso Pablo...Yo soy Jesús, al que tu persigues, respondió el Señor...Dura cosa te es dar coces contra tu aguijón, luego Pablo le pregunta ¿Señor que quieres que haga? Esto lo encuentra en Hechos 9: 1, en adelante donde narra la conversión de Pablo.
Y sería bueno que usted también se preguntará ¿Señor, Señor qué quieres que haga?, antes de que lo tiren del caballo.
Ya volvamos a Corintios mejor
Pablo, no por ser el ministro de Dios, más usado de aquel entonces podríamos decir, el top ten, no estaba libre de las aflicciones, del dolor, de las dificultades, y de las traiciones de compañeros que lo abandonaron amando más los placeres y deleites de este mundo ¿verdad?
Como podría estar uno de nosotros hoy en día, sintiéndose solo, abatido y a la verdad uno muchas veces se cuestiona y se pregunta y le pregunta al Señor ¿Por qué tengo que vivir esta situación tan difícil?, ¿Si soy tu hijo, si soy tu siervo?, ¿Por qué hoy estoy viviendo esta enfermedad?, que ni si quiera la plata puede curar...
Oiga me paso a mi con la Titi y a los años con Marquito, no me basto con uno sino con 2, hermanos, mire hoy a mi hermano Víctor, que mayor milagro, mi Dios hasta el día de hoy sana y hace milagros,
Me dice amén y gloria a Dios
Dios lo saco literalmente del cajón, y esta bendecido el hombre.
Y la respuesta a estas aflicciones la encontramos en estos pasajes
4el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 5Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. 6Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos.
1.3–5 Muchos piensan que cuando Dios nos consuela, nuestras aflicciones desaparecen; si así fuera siempre, mucha gente buscaría a Dios sólo para ser librada de las privaciones y no buscaría mostrar su amor por Él. Debemos entender que consolar puede también significar recibir fortaleza, ánimo y esperanza para hacer frente a las aflicciones. Cuanto más sufrimos, más somos consolados por Dios (1.5). Si se está sintiendo abrumado, permita que Dios lo consuele tanto como Él puede. Recuerde que cada problema que enfrente, luego se convertirá en una oportunidad para ministrar a otras personas que lleguen a padecer aflicciones similares.
Yo creo que en el caso de mi hermano Víctor y su familia, el debe consolar a otros, llevar esperanza, fortaleza y testificar acerca del poder Dios.
Con Dios se puede, con Dios hay esperanza, nada hay imposible para Dios, ni para el que cree.
Mi hermano Jorge bien nos compartía el viernes acerca del amor, y de la necesidad de este, en el mundo, en la gente, en tus vecinos, amigos quizás.
Ellos necesitan un mensaje que no es nuevo.
El mensaje es: Que en Cristo hay sanidad, que en Cristo hay salvación, que en Cristo hay esperanza, aleluya
Me dice amen.
Pablo decía por eso yo no me avergüenzo del evangelio, porque el evangelio es poder de Dios para salvación.
5Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.
1.5 Las «aflicciones de Cristo» son aquellas que experimentamos cuando nos convertimos en ministros suyos. Al mismo tiempo, Cristo sufre con su pueblo desde que se une a Él. En Hechos 9.4, 5 Cristo le pregunta a Pablo por qué lo perseguía. Esto significa que Cristo sufrió con los primeros cristianos cuando fueron perseguidos.
1.6,7 Pablo explica que él y sus compañeros sufrieron mucho por traerles «consolación y salvación» a los corintios. Pero así como Dios consoló a Pablo, también consolaría a los creyentes corintios cuando sufrieran por su fe. Él les daría la fortaleza que perdura.
1.8–10 Pablo no dice qué es lo que le sucedió al enfrentar «tribulaciones» en Asia, aunque las narraciones de los tres viajes misioneros registran dificultades de toda índole que debieron enfrentar (Hechos 13.2–14.28; 15.40–21.17). Él escribe que sintieron que perderían sus vidas y se dieron cuenta de que no podían hacer nada para salvarse, simplemente tuvieron que depender de Dios.
En medio de la necesidad, en medio de la aflicción aprendieron a depender de Dios y no de sus fuerzas
9Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; 10el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte;
Dile a tu hermano: no confíes en ti, sino en Dios que resucita a los muertos
v.10 todos juntos: “el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará”
Oiga lo hizo ayer, lo hace hoy, lo hará mañana, mi Dios no cambia, en Él no hay variación de cambio alguno.
Lo hizo conmigo, lo hará contigo
Sano ayer, hoy también
Me libro ayer, hoy también
Proveyó ayer, hoy también lo hará (Escúchame Señor te rogamos)
Aleluya
.8-10 Pero, Con frecuencia dependemos de nuestras técnicas y habilidades cuando la vida se nos presenta fácil, pero cuando sentimos impotencia para ayudarnos a nosotros mismos, buscamos a Dios. Depender de Dios es una manera de darnos cuenta de nuestra propia debilidad.
Dios es nuestra fuente de verdad y poder y como resultado nos mantenemos en contacto con Él. Con esta actitud, los problemas nos conducen a Dios en lugar de apartarnos. Aprenda a depender de Dios cada día.
1.11 Pablo pidió oración por sí mismo y por sus colaboradores que viajaban para difundir el mensaje de Dios. Ore por los pastores, maestros, misioneros y otros que están en «la línea de batalla», ocupados en la difusión del evangelio. Cualquier persona que esté logrando algo diferente para Dios será desafiado por Satanás.
En Éxodo 3
Hablando Dios dice he oído el clamor de mi pueblo, y no solo ha oído, sino que ha visto, aleluya, y no solo ha oído, y no solo ha visto sino que ha venido para liberar a mi pueblo del dolor y de la opresión
Romanos 8: 18
18Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
Quizás hoy no entiendas lo que estas viviendo, pero mañana si lo entenderás.
Dios te Bendiga.
Pr. Pedro Troncoso
Avivamiento en Chile